El Concierto de los Mil Años, un sueño que durante tres días llenó de leyendas el estadio de Riazor

marta valiña A CORUÑA / LA VOZ

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Los técnicos, montando el escenario sobre el que se desarrolló el festival en 1993
Los técnicos, montando el escenario sobre el que se desarrolló el festival en 1993 CONCHA SALGADO

Sting, Neil Young, George Benson, Bob Dylan o Jerry Lee Lewis participaron en 1993 en el acontecimiento musical del siglo

28 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

«¿Cómo no me voy a acordar si para mí lo significó todo? Fue un sueño», responde sin dudar Francisco Gómez Seijo cuando se le pregunta por el Concierto de los Mil Años, un festival que en julio de 1993 puso patas arriba toda la ciudad y del que cada día disfrutaron 30.000 personas.

Por todos conocido como Gandy, el fundador de los míticos Cacahüé, autor del himno del Dépor y hasta su retirada al frente de La Banda del Camión, enlaza una anécdota tras otra cuando rememora aquellos tres días de verano en los que el estadio de Riazor acogió, auspiciado por el Xacobeo 93, el primer Año Santo «moderno» organizado por la Xunta, el acontecimiento musical del año. «De la historia», insisten muchos de los que tuvieron la suerte de disfrutar de aquellas jornadas de música sobre el césped de Riazor —el campo quedó destrozado, pero esa es otra historia—.

«Un festival como ese sería impensable hoy en día y las entradas y los abonos volarían en segundos. No solo en A Coruña, sino en cualquier parte del mundo. Nunca jamás volvió a haber algo parecido ni aquí ni en ningún lado. Fue algo histórico y creo que los que tuvimos la oportunidad de disfrutarlo no éramos conscientes de lo que estábamos viviendo», explica Gandy, que resume aquellos días como «algo grandísimo e irrepetible».

El 8, 9 y 10 de julio de 1993 pasaron por el escenario del estadio de Riazor leyendas del rock como Chris Isaak, Neil Young, Sting, George Benson, Robert Plant, Bob Dylan, Jerry Lee Lewis, Wilson Pickett o Chuck Berry, con el que Gandy llegó a bailar sobre el escenario. «Me vio entre bambalinas dándolo todo y me invitó a bailar con él. Fue una locura», recuerda Gandy, quien también rememora entre risas cómo el propio Berry se empeñó en conducir una limusina y la destrozó sacándola del estadio. «La rozó toda y ante la mirada de pánico de los que estaban allí, sacó un fajo de billetes y se los dio para que la reparasen», rememora Gandy, que tampoco olvida las patadas que le dio Jerry Lee Lewis a un cámara que trataba de grabarlo desde debajo de uno de sus míticos pianos.

Y entre el millón de anécdotas de aquellas tres míticas jornadas, Rolando —cuentan que formaba parte del equipo que colocaba el escenario e incluso que se trataba de un mendigo que se coló en el festival—, que antes de cada concierto se subía al escenario a tocar la harmónica. Al tercer día, el público ya coreaba su nombre como si fuese una estrella del rock. Una más en la constelación del inolvidable Concierto de los Mil Años.